Te contamos tres trucos para que no te la den con queso a la hora de comprar un cosmético.

Antes de nada, me gustaría preguntarte una cosa… ¿Qué te lleva a decantarte por un cosmético y no otro?

El precio, la marca, que sea ecológico, que ponga “cruelty free”, sin parabenos, sin tóxicos, testado dermatológicamente, que lo publicite alguien famoso…

Es tanta la información de la que disponemos hoy en día que ya no sabemos, ni lo que es bueno ni lo que es malo. Si a eso le sumamos [highlight dark=»no»]las bloggers-influencers que recomiendan productos cosméticos (previo pago) y la guerra (sin razón) que se le ha declarado a los “químicos”, apaga y vámonos.[/highlight] Es el coctel perfecto para no fiarte de nadie y desconfiar de cualquier cosmético.

Entiendo que las marcas hayan encontrado una mina de oro con las [highlight dark=»no»]influencers[/highlight], pero para mí no todo vale. No es lo mismo recomendar, o más bien, publicitar un bolso, unos zapatos o un evento, que un producto cosmético. La mayoría de las veces, no llegan ni a probar el producto. Y en el mejor de lo casos (que lo lleguen a probar) su recomendación es tan válida como la de tu vecina del quinto. Recordemos, los tratamientos tanto cosméticos como medicamentosos, son individuales porque no hay dos cuerpos, ni dos pieles iguales.

Necesitaríamos otro post entero para hablar de la “[highlight dark=»no»]quimiofobia[/highlight]” que sobre todo se fomenta en redes sociales. “Cremas sin químicos” o cosmética natural… son dos de los términos más sonados últimamente cuando hablamos o escuchamos hablar de cosmética en redes sociales. Señores y señoras, todo es química en esta vida. El agua es química, su fórmula, H2O, la delata. Todos nosotros estamos formados por átomos y reacciones químicas. La cosmética por muy natural que sea también estará elaborada con componentes químicos. La vitamina C, que tantas bondades tiene para piel, no deja de ser es ácido ascórbico.

Después de esta perorata filosófica, voy a compartir contigo el recurso que podrás utilizar para que no te tomen el pelo con discursos comerciales y lava cerebros de marketing.

Hablemos del INCI y su importancia.

En INCI es la [highlight dark=»no»]lista de ingredientes[/highlight] de todo ingrediente cosmético. Aparece en el envase del producto y si te pones a leer los ingredientes, te sonará todo a chino mandarino, ya que sus ingredientes vienen descritos por su nombre químico o en latín (para terminar de rematar la historia).

Antes de llevarnos las manos a la cabeza y empezar a demonizar todos los ingredientes cosméticos vamos a hacer una aclaración. Estos consejos son para que sepas detectar cuando te están tomando el pelo, no son para demonizar ingredientes ya que todos en su justa medida tienen su función en cosmética. Por ejemplo, si una marca describe su crema como “rica en aloe vera y proteínas de soja” y te encuentras estos ingredientes en la última posición…Te tiene que sonar la alarma. Por lo tanto, el objetivo de este post es que no te den gato por liebre y que sepas lo que estás comprando.

La lista.

La lista de ingredientes se enumera en orden decreciente de concentración. El primero es el que mayor concentración tiene (98-99%), mientras que el último ingrediente de la lista tendrá una concentración ínfima. Después de los ingredientes más concentrados llegan sin orden ninguno los que tienen una concentración menor del 1%.

El símbolo del bote.

Al lado de la lista de ingredientes suele aparecer un símbolo pequeño de un bote con un número dentro (3 M, 6 M, 12 M, 18 M…). Ese símbolo representa el número de meses que, desde su apertura, un cosmético se mantendrá en buenas condiciones.
Consejo de la boticaria: cuanto mayor sea el número del bote, más conservantes llevará en su formulación. Los conservantes son necesarios para que los productos cosméticos se mantengan en perfectas condiciones durante meses. Sin embargo, los hay más sintéticos (BHA y BHT) o más naturales como la vitamina E.

Reclamos engañosos.

Existen una serie de recursos que utilizan los departamentos de marketing para aportar valorar a su producto. Seguro que algunos de los siguientes reclamos te resulta familiar:

[checklist type=»arrowed» margin_bottom=»no»]

  • Sin parabenos. Los parabenos son los conservantes más controvertidos de toda la industria cosmética. A día de hoy, según este estudio los parabenos son seguros.
  • Testado dermatológicamente. Solo los laboratorios que hayan testeado su producto con un dermatólogo podrán utilizar este reclamo.
  • “Cruelty free” o no testado en animales. Desde el 2013 en Europa y Estados Unidos no se pueden testar los productos cosméticos ni ninguno de sus ingredientes en animales. Las marcas que siguen utilizando este reclamo para aumentar sus ventas es como si dijesen en su envase: estoy cumpliendo la ley. Bien hecho, es lo que se debe hacer.

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firma Paloma Sastrón

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